La falta de coordinación es un lastre significativo para la planeación urbana, que una vez instalado en un marco urbano metropolitano, tiende a presentar facetas anárquicas y segregadoras.

 

La población de México y el mundo en las últimas décadas se han concentrado en ciudades, generando continuas demandas en diversas áreas y particularmente en la vivienda. Esta situación ha enfatizado el problema de acceso al suelo para desarrollo o venta de viviendas, sobre todo para la población de menores recursos.

Entre los factores que influyen en el incremento de la valorización del suelo están: el aumento de la actividad económica, el crecimiento poblacional, el suelo servido, así como usos del mismo, la cobertura y calidad de los servicios de movilidad, y la demanda especulativa provocada por la necesidad de suelo calificado, servido y la falta de alternativas derivadas de la deficiente planeación.

Por primera vez se armonizan y complementan los enfoques en materia de ordenamiento territorial, desarrollo urbano, regional, agrario y vivienda, a través de tres Programas: el Sectorial de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano 2013-2018 (PSDATU), Nacional de Desarrollo Urbano 2014-2018 (PNDU), y Nacional de Vivienda 2014-2018 (PNV).

El propósito del PSDATU es fomentar ciudades más compactas, con mayor densidad de población y actividad económica, orientado al desarrollo mediante política pública, el financiamiento y los apoyos a la vivienda. Se pretende revertir el abandono de vivienda e incidir positivamente en la plusvalía habitacional, por medio de intervenciones de rehabilitación del entorno y mejora de la calidad de vida en desarrollos y unidades habitacionales que así lo necesiten.

El PNDU busca proveer un entorno adecuado para una vida digna, para lo cual resulta indispensable transitar hacia un modelo de desarrollo urbano sustentable e inteligente que procure un ordenamiento territorial responsable, así como un mejoramiento de los espacios públicos, en el marco de una coordinación interinstitucional que garantice la concurrencia y corresponsabilidad de los tres órdenes de gobierno.

El PVN tiene entre sus objetivos impulsar un nuevo modelo de desarrollo urbano ordenado y sustentable, enfocado a promover, mejorar y regularizar la vivienda urbana, así como a construir y mejorar la vivienda rural.

Es alentadora la armonización de estos programas, indispensables para lograr transitar hacia ciudades que ofrezcan entornos integrales para la vida cotidiana. El reto ahora es el proceso de implementación de las políticas públicas necesarias para obtener estos resultados.

El trascendente reto en la implementación de estos planes y programas se refiere al marco normativo que implica una estrecha vinculación entre órdenes de gobierno; sin embargo, en la práctica existe poca capacidad o voluntad de la población, incongruencias en el diseño urbano, suelos parcializados, redes de movilidad e infraestructura deficiente, incompleta y con criterios diferenciados que significan mayores costos de instalación y operación, entre otros.

Sara Topelson de Grinberg. 2015. Extracto.

Deja un comentario